Emilia Pardo Bazán nació el 16 de septiembre de 1851 en La Coruña. A los nueve años Emilia Pardo Bazán comenzó a demostrar interés en la escritura. Durante los inviernos asistía a un colegio francés protegido por la Real Casa, donde fue introducida a la obra literaria de La Fontaine y Racine y ya de adolescente publicó algunos versos en el Almanaque de Soto Freire.
Pardo Bazán se casó a los diecisiete años con Don José Quiroga. Cuando el padre de la escritora fue nombrado Diputado de Cortes toda la familia se trasladó a Madrid, incluso el joven matrimonio. En Madrid tuvieron contacto con la vida cultural de la capital. Tras la entrada de Amadeo de Saboya y la guerra carlista, toda la familia se marchó a Francia. Viajaron por Europa donde Emilia aprendió inglés y alemán y le permitió descubrir la literatura francesa que dejaría un gran impacto en ella.
En 1879 publicó su primera novela, Pascual López, influida por la lectura de Pedro Antonio de Alarcón y de Juan Valera, y todavía al margen de la orientación que su narrativa tomaría en la década siguiente. Con Un viaje de novios (1881) y La tribuna (1882) inició su evolución hacia el género del naturalismo, que tendría su culmen en ‘Los Pazos de Ulloa’.
En 1906 llegó a ser la primera mujer en presidir la Sección de literatura del Ateneo de Madrid y la primera en ocupar una cátedra de literatura en la Universidad Central de Madrid. Cuando murió, el 12 de mayo de 1921, había conseguido el título de Catedrática de Literaturas Neolatinas. Pardo Bazán fue una precursora en sus ideas acerca de los derechos de las mujeres y el feminismo y fue especialmente reivindicativa con la defensa del acceso de las mujeres a la educación.