«En el fondo se trata del dinero: de la falta de dinero. Cada una de las situaciones que han colocado a María aquí -aquí significa piso de salón y dormitorio en Carabanchel, vagón de metro hacia Nuevos Ministerios, se habría desarrollado de otra forma muy distinta con dinero. Ella y Soledad y Chico dejaron la escuela porque la familia necesitaba dinero; por dinero sustituyó a su hermano en una mañana de enfermedad, para no perder la labor de ese día. Si sus padres hubiesen tenido dinero -salud para ganar, dinero para pagarse la salud-, habría conocido ella a aquel hombre en aquel autobús? Habían paseado por las mismas calles: hubieran coincidido en el ultramarinos, como mucho un domingo en el bar de su hermano. Pero con dinero, sin falta de dinero, a esa hora María habría caminado al instituto desde una casa grande con una habitación para ella sola. Por dinero le tocó marcharse de casa antes de tiempo, recrear en el hijo de otra el olor de su hija. El piso en el que vive es el piso que puede pagar, no el piso en el que le gustaría vivir, y el trabajo que tiene es el trabajo al que puede aspirar siendo quien es, teniendo el dinero que ha tenido. Lo que no ha vivido no lo ha hecho por dinero; por la falta de dinero. Los viajes que no ha disfrutado, los vestidos que ha preferido no comprar, los almuerzos que ha preparado en casa para Pedro y para ella con tal de ahorrar un poco.»
Las maravillas es una novela sobre el dinero. Una novela sobre la falta de dinero: sobre la manera en la que nos define el dinero que no tenemos. Es también una novela sobre cuidados, responsabilidades y expectativas; sobre la precariedad que no responde a la crisis sino a la clase, y sobre quiénes −qué voces, en qué circunstancias− contarán las historias que nos permitan conocer nuestros orígenes y nuestro pasado. Las maravillas recorre las últimas décadas de la historia de España: desde el final de la dictadura hasta el estallido feminista, contado desde la periferia de una gran ciudad y en las voces −y en los cuerpos− de quienes no pueden manifestarse porque tienen que trabajar. En Las maravillas, a su manera una novela de aprendizaje, hay también pisos compartidos, líneas lentas del transporte público, raciones en bares con platos salpicados de aceite. Y de nuevo: la falta de dinero.