Escritura Creativa 150221 – Apunta y dispara

Sesión Ciervo Blanco de ESCRITURA CREATIVA en Madrid:

1 Imagen 250 Palabras

taller escritura creativa madrid ciervo blanco club libro 150221
(click para agrandar)

Objetivo y Funcionamiento

El objetivo es escribir un microrrelato original e inédito, de contenido y forma libres, basado en la fotografía presentada. Cada semana se ofrece una imagen distinta como disparador creativo.

El texto debe ser un relato breve de un máximo de 250 palabras. Esto es importante debido al tiempo; los textos que superen las 250 palabras no serán leídos en la sesión, ni podrán ser votados.

Durante las reuniones cada autor lee en voz alta su creación, se comentan las obras y al final del encuentro se vota al mejor texto. Los mejores relatos serán incluidos en el libro recopilatorio final.

La asistencia es libre y gratuita. Es imprescindible escribir un relato basado en la imagen de un máximo de 250 palabras para poder acudir y participar.

Información sobre evento

Sesión de Escritura Creativa 150221

Cuándo: Sábado 21/02/15 a las 18:00

Dónde: Cicero Canary – C/ Altamirano, 16 – Argüelles, Madrid

Apúntate pulsando «Reservar«:

Plazo de reserva finalizado

Lista de Asistentes

Lista de asistentes (incluyendo todas las redes):

Adrián Díaz (CBO)

Belén Espartosa (MU)

Begoña Munarriz (CB)

Cinthya García (CB)

David (MU)

Juan Carlos (CBO)

Juan Morell (MU)

Kristina FG (CB)

Miguel Ángel (MU)

Tomás del Valle (CB)

Susana Carbajales (MU)

Belén (MU)

Tianjing (CB)

Ileana (CB)

José Luis (CB)

Juan (MU)

Kaoru (MU)

Laura (CB)

Marina Caumel (UO)

Pepe (CB)

Rocío López (CB)

RELATOS PRESENTADOS [br] Relato Ganador: Apunta y Dispara, por Cinthya García [br] Segundo: Secuestro, por Tomás del Valle [br] Tercero: Yo también morí ese día, por Belén Espartosa

Cinthya García: Apunta y dispara

Apunta y dispara por Cinthya García Ramos

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Sabía que lo mataría. Y sabía que se arrepentiría.

El coche atravesó la ciudad hasta llegar a un campo seco, en medio de ninguna parte. Un escenario perfecto para un final que nadie conocería. El conductor esperó pacientemente mientras ella se daba la vuelta y apuntaba con su arma al hombre del asiento trasero.

Su trabajo era simple, consistía en no preguntar. Jamás se había cuestionado las órdenes de la organización y había cumplido cada misión diligentemente. Incluso si conllevaba romper todas las reglas morales que regían el corazón y la conciencia de quienes vivían sus vidas pacíficamente, pensando que su perfecto mundo no tenía fallas, sin llegar a entender que para que unos coexistan en armonía, en un mundo donde el mal se considera erradicado, otros deben exterminar aquellas notas discordantes, los que logran ver más allá de la ilusión proyectada, percatándose de que viven en una realidad construida. Todo en pos de perpetuar eternamente una imaginada utopía.

Porque donde hay luz, hay siempre sombra. Y si la sociedad debía permanecer en la luz, la organización debía permanecer en la oscuridad, eliminado los cabos sueltos eficientemente.

Ahora, él era su objetivo, y ella debía eliminarlo, incluso si su resolución se tambaleaba mientras miraba esos ojos verdes que tan bien conocía, y esa sonrisa que había llegado a amar, la que era solo para ella, aun ahora, amable, sin miedo, sin condena.

Una solitaria lágrima se deslizó por su mejilla, porque sabía que lo mataría, y sabía que se arrepentiría.

Tomás del Valle: Secuestro

Secuestro por Tomás del Valle

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¿Qué estoy haciendo aquí?  No lo sé.

No sé lo que estoy haciendo. Sólo sé que estoy apuntando a un hombre con un fusil. ¡No, pero ahora no! ¡No pierdas la concentración! ¡Ya tendrás tiempo después! Tienes que cumplir esta misión y sacarla a delante.

– ¡Vamos, mira al frente haz exactamente lo que te digo o te vuelo la cabeza!

Ahora no eres nadie eh, tan fuerte tan seguro de ti mismo y estás a punto de mearte en los pantalones. Mira como sudas y como tiemblas. Quiero matarte, siento que quiero matarte, ver tu sangre y tus vísceras estampadas en la ventanilla.

¡Nooo! ¿Pero en qué te estas convirtiendo? ¿En qué te has convertido? Eres una guerrillera, no una asesina. No pienses tanto.

– Me dan ganas de matarte—Cuando mataron a  Yasir. Sólo tenía once años. ¡Once años!.

¡Qué haces! ¡Concéntrate! ¡Suelta un poco el dedo del gatillo, que se te va a disparar! ¡Oh, no, nos pasamos la calle! ¡Mierda!

– ¡Frena y entra por la primera a la derecha! ¡Haz lo que te digo! ¡Qué hacees!

No debí darle con la culata. ¡Mierda, mierda, mierda! Todo va a salir mal.

¡Noooo! ¡Joder! Tenía que pasar, ¿estoy bien? Sí, creo que sí. ¡No, no lo estoy! ¡Sangre! ¡Oh, no! ¡Está muerto! Al chocar se debió disparar, me lo que cargado. ¡Yo no quería! ¡No soy una asesina! Cerdo asqueroso, te lo tienes merecido. Lo he jodido todo, tengo que salir de aquí.

¡Ahh! ¡Pero! ¡Me arde la cabeza! ¿Qué pasa? Todo está negro.

Belén Espartosa: Yo también morí ese día

Yo también morí ese día por Belén Espartosa Sánchez

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¿Quien eres tú?

¿Porque me miras así?

¿Y ese arma?

Pero, ¿porque pregunto?

Te encuentro todos los días, me persigues, estas siempre ahí.

Desde ese día, nunca desapareces.

No desaparece la culpa, ni la desazón.

¿Que hacer?

Como hacer que salgas de mi mente, de mi alma, sobre todo de mí conciencia.

Te veo despierto, dormido, en cada esquina y rincón de mi alma.

Es una pesadilla, un sueño que intenta reparar lo sucedido.

Si pudiera volver atrás………..no lo haría!  Te juro que no.

Aquel día fue una locura, vi tus ojos suplicantes, tu cara adolescente. Yo tenía órdenes, tenia que cumplirlas.

Y te mate a ti, y a toda tu familia. En esa guerra sin sentido. Tenía ordenes de exterminar una ‘’célula yihadista’’, a  vosotros, se me hiela el corazón……….y disparé, disparé una y otra vez, hasta que se hizo el silencio.

Un silencio doloroso, con olor a muerte.

Y ahora, ¿vienes a por mí?

Ojala fuera así, pero estas muerta.

Te lo pido: ’’llévame contigo’’.

La culpa me destruye, me tortura sin descanso.

Yo también morí ese día.

Pepe: Testoy amando locamenti

Testoy amando locamenti por Pepe

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Una furgoneta azul oscuro rueda por las calles de Barcelona. Por los altavoces de su interior un locutor brama “Buenos días, Cataluña. Damos paso a la hora de las peticiones del oyente. Carmen, desde Rota, le dedica esta bonita canción a Germán ‘Te estoy amando locamente’. Les dejo con Las Grecas’

Sentado al volante, Pies de Plomo, activista de Vía Luminosa. A su lado, de copiloto, la subcomandante Rosa de Lima empuñando un kalasnikov. En el asiento trasero, Gregorio Morales, magnate de las máquinas tragaperras y su muy emperifollada esposa.

La parlanchina parienta del magnate no cesaba de dar la matraca a los secuestradores:

—Os van a emplumar, capullos. Se os va a caer el pelo. Soltarnos ahora mismito u os juro, por la gloria de mi madre, que os fusilan. Gilipollas, más que gilipollas.

El magnate, acojonado, gemía:

—Callate Paquita, por lo que más quieras… Señores terroristas, no la hagan caso que está loca… Les damos lo que quieran y nos sueltan, ¿verdad?

—Bragazas, eso es lo que eres, un bragazas— le replicó la parienta. —Para unos milloncejos que tenemos ahorrados, ahora vas tú y la cagas—

—Por Dios Paquita, ¿no puedes callarte?

A la subcomandante Rosa se le estaban empezando a hinchar los ovarios. Giró la cabeza hacía el asiento trasero, y mostrándoles el kalasnikov dijo:

— O se callan los dos ahorita mismo, o les dejo más secos que la mojama.

Los altavoces imploran: “Testoy amando locamenti, pero no sé como te lo voy a desir…

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Maureen Lukas: Me has arruinado

Me has arruinado por Maureen Lukas

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Me has derrumbado. Me has arruinado.

Eran los ojos.  Bette Davis Eyes. Black Widow’s Eyes.

Los ojos de viuda negra. Que ironía… pues, no sé, me dirías que no es irónica, pero… paso, nunca sabré usar esa puta palabra. Yo no fui a colegio de pago.  No soy tan lista como tú. Quiero decir, para mí, esto es una ironía. Los ojos me recuerdan una canción sobre el Síndrome de Estocolmo.

Mi familia me diría que esto es Síndrome de Estocolmo… bueno, me lo dirían si no hiciera diez anos que no hablan conmigo. Pero se equivocarían.  Porque somos, tú y yo, mucho más que eso, más importantes que eso.

Tú fuiste la primera que me aceptó. Me quieres. Mi familia, no.  Freak. Sinner. Tortillera.  Todo eso soy yo. Conservadores. Catolicos. Tercos. Esa es mi familia.

Y me la suda. Ahora.

No puedo ver.  Me quitas la venda. ¿Dónde estamos? I don’t fucking care.  Lo primero que veo son tus ojos.

Adrián Díaz: Me has jodido

Me has jodido por Adrián Díaz

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Lo has estropeado todo. Lo has jodido todo. La pasta, el plan, el futuro. Mi futuro. Me lo has jodido.

Puta mierda, era sencillo. Secuestrarte, pedir el rescate, amenazarles, cobrar el dinero que me pertenece, soltarte.

Pero no puedo, joder, no puedo soltarte. No quiero soltarte. No quiero perder de vista esos ojos, perderte de vista a ti.

Ni ahora, ni nunca. Quiero tener esos ojos, esa mirada, cerca de mí para siempre. Con dinero o sin dinero.

Puta mierda, era el plan que me haría rica. Y lo has roto, lo has roto todo. Me has roto la cabeza y mi futuro.

Sí, joder, yo también me he enamorado de ti.

Juan Carlos Ordás: La Caza

La Caza por Juan Carlos Ordás Coria

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¿Y si todo hubiese volado por los aires? Habría sido lo mejor. Una explosión amplia y concéntrica que acabara con todo. Por que quién puede vivir en un mundo donde tu madre tiene que llevar un arma para protegernos de la mugre. ¿Que qué pasó en el coche? No lo sé exactamente. Regresé con mi hermana de recolectar y nos encontramos a la gente del campamento gritando y corriendo sin sentido. Enseguida noté el contacto del brazo de mi madre y su empujón al interior del coche.

Conducía un tipo que había visto solo un par de veces rondando por nuestra tienda. Mi madre se sostenía al fusil como si fuera algo preciado y continuamente se giraba hacia atrás para intentar tranquilizarnos, pero lo único que hacía era ponernos más histéricos. Entonces fue cuando lo vimos llegar. Una nube negra y crepitante que venía hacia nosotros. Mi madre comenzó a gritar que aceleráramos. El  tipo apretó el pedal y salimos disparados hacia la nube, atravesándola como si fuera de agua. Pero no era agua. Era vacío. Un vacío denso y oscuro con pequeñas luces verdiazuladas que parecían atravesarnos de parte a parte. En ese instante todo se fue a la mierda.

Solo quedé yo. Por alguna extraña razón esa nube no me afectó. ¿Tienes fuego? Al menos déjame fumarme un último pitillo antes de que todo esto estalle. Una explosión amplia y concéntrica que acabe al fin con estos miserables humanos.

Mayte García: Bendita Inocencia

Bendita Inocencia por Mayte García

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Mi querido diario:

Por primera vez he sentido sus besos, sus caricias…definitivamente es mi CHICO y te lo digo a ti esperando que que guardes mi secreto.

Quedamos en casa de mi amiga para ver una peli con su hermano mayor, mi amor platónico…hasta ahora.

Allí estábamos los tres sentados comiendo palomitas como manda la tradición, él en medio de las dos y yo sin quitar ojo de la pantalla, como si verdaderamente estuviera interesadísima en el tema, pero en una escena, por demás violenta, una chica embozada y supermala, entraba a saco en el coche con una metralleta y disparaba al niño…para que nadie dudara de «sus buena intenciones».

Total que del sobresalto, porque de verdad no esperaba semejante salvajada, instintivamente puse mi mano en su muslo y apreté sin querer.

A partir de ahí no me preguntes qué más pasó, sólo sé que me rodeo con su brazo, me cogió la mano y me susurro al oído, ¡tranquila, no pasa nada!

¡ Que no pasa nada!…¡ joer! a mi me dio un vuelco el corazón, se me puso la carne de gallina…¡no quería que pasar ese momento! Nos miramos a los ojos, unimos nuestros labios, mientras me acariciaba la cara, el pelo…¡Fue alucinante! ¡ mañana repetimos!, pero eso sí, sin película, sin hermana y por supuesto sin que se entere mi madre…¡ me mataría!

Ya te contaré.

Victoria: La quiero muerta

La quiero muerta por Victoria

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Cristina intenta abrir la puerta de casa,por más que insiste girar la llave en la cerradura,esta no se abre,de repente es abierta bruscamente desde el interior,frente a ella un rostro acelgado,despotricando-¡mañana mismo recoges tus cosas y te largas,tu querido saxofón se queda conmigo,así me aseguraré que me pagaras.

-¡Gertrudis por favor,mi saxo no!.No es culpa mía que la empresa siga sin pagarnos, dice el abogado que para finales de mes saldrá la sentencia,esta vez si,y que casi que con toda probabilidad nos será favorable y que vamos a recibir una buena indemnización,¡¡te compensare!.Gertrudis ajena a la situación y con gesto impasible, mientras extendía la mano esperando que Cristina devolviera las llaves.

Recordó a su padre cuando volvía de cacería regodeándose con su escopeta. A toda costa quiere recuperar su saxo,-¡esta vez no conseguirá paralizarme esa chupa sangre!.Dudó en coger el teléfono para hacer una llamada.-¡¡ya es demasiado tarde,ya he marcado el numero  no hay marcha atrás. -Jorge,necesito me lleves casa de mis padres para recoger el saxo,Juan toca el miércoles y lo necesita,¡hasta mañana pues!.

Cristina sabía a que hora y en que lugar Gertrudis estaría allí,donde casualmente pasarían con el coche y la instigaría a entrar en él con la escusa de acercarla a su destino.-¡se va a acojonar esta cuando sienta pegado a sus narices el cañón de la escopeta, la voy inyectando más miedo y mientras lentamente aprieto el gatillo, la digo: nunca debiste quitarme el saxofón.

Laura Gomila Doménech: La chica del rifle

La chica del rifle por Laura Gomila Doménech

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Y ella me mira, con esa mirada fría y profunda que me transporta, secretamente, al paraíso. Inconsciente, sumida en sus pensamientos autodestructivos de su mundo interior, Marina parece escrutarme intensamente, haciendo una radiografía mental de todas mis frustraciones y flaquezas, pero yo sonrío; abrumado ante su belleza y su locura. No puedo bajar la guardia, me siento atrapado; desnudo, ¡me tiene en su poder…! Para los demás, incluido su hermano, es solo una loca, «Manuel estás muy callado, ¿tienes miedo?», dice mi amigo desde el volante, «no» respondo, «claro que no», dice Marina; desafiante… Tengo miedo, real, de una metralleta de juguete, de una mueca cubierta por un pañuelo, de unos ojos negros provocadores. De una muchacha independiente… hambrienta de emociones demasiado elevadas; ¡de aventuras pasiones novelas…!, que el mundo no puede ofrecer. Siempre me han caído bien los locos, tal vez porque, en lo más íntimo de mi ser, les tenga envidia, se posicionan por encima de los convencionalismos de las apariencias, de los deberes morales, ¡son libres!, vuelan con su imaginación por un mundo mejor sostenidos por una firme voluntad.

Marina es completamente dueña de su destino.

Y mi bello secreto coge el rifle con firmeza… apuntando hacia mi frente como a una diana, y susurra: «tengo que vigilarle. Si no lo hago se pudrirá en la realidad…».

Juan: Enojada

Enojada por Juan

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– ¿Me puede quitar ya las esposas?

– No.

– ¿Por qué? Ya no tengo el arma, no le puedo hacer daño.

– Son las normas.

– ¿Y cuándo me van a soltar? Tengo un montón de cosas que hacer.

– Ya le he dicho que en cuanto nos explique que hacía dentro de un taxi con una kalasnikov.

– ¿Pero cuántas veces se lo tengo que repetir?¿Por qué no me cree?

– Sea sincera y terminaremos antes.

– Le he contado la verdad, mi marido se lo puede confirmar.

– Su marido no ha dicho ni una sola palabra.

– ¿No se lo ha explicado? Menudo desgraciado, siempre haciéndome la puñeta. Un mierda, eso es lo que es, cómo me pude enamorar de él. El más tonto del pueblo, un vago y un estúpido que siempre está callado y luego hace lo que le da la gana. Si fuera un poco más hombre no habríamos llegado a este punto, todo lo hace obligado, por eso me compré el arma en Ebay.

– ¿Se compró el arma para intimidar a su marido?

– Sí, ¿qué problema hay? Estoy en mi derecho, soy ciudadana de EEUU y el muy imbécil se negaba a venir al cumpleaños de mi madre.

Begoña Munarriz: La brigada de capadoras

La brigada de capadoras  por Begoña Munarriz

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“La brigada de capadoras” fue un sueño de juventud que, por fin, hacían realidad. Carla, Susy y Lía habían planeado muchas veces esa forma de tomarse la justicia por su mano. Se iban sumando circunstancias y era momento de pasar a la acción. La vieja nave industrial decrépita, vacía e inservible que había heredado Lía de su padre, iba a ser su centro de operaciones. Hacia allá iba Susy con Benson, el muy cabrón.

Carla y él habían empezado a trabajar en la compañía el mismo día y, desgraciadamente, en el mismo equipo. Desde el principio, Benson le empezó a poner zancadillas, más adelante, cuando le nombraron jefe, todo fue a peor.

Cada vez que se reunían las tres el “tema Benson” casi monopolizaba la conversación. Carla estaba desesperada y Susy y Lía ya no sabían qué hacer. Le habían recomendado muchas veces que denunciara el acoso al es que estaba siendo sometida, pero Carla respondía que ella lo tenía que solucionar por sí misma, eso de denunciar no iba con ella, no confiaba en la justicia y, además, le parecía de cobardes.

El día en que Benson la acorraló en su despacho y la empezó a tocar colmó el vaso. Llamó a Susy y Lía y les dijo: “Chicas, ha llegado el momento de poner en marcha la brigada de capadoras y el cerdo de Benson va a ser el primero que lo va a pagar”.

Mª Jesús Martínez: El Secuestrador Secuestrado

El Secuestrador Secuestrado por María Jesús Martínez del Campo

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Estamos mi novio y yo,  en el banquillo de la Sala II de lo Penal de la Audiencia Nacional, nos lanzamos  miradas desafiantes, que tropiezan, con las de nuestros  abogados, que nos las devuelven con un semblante serio y preocupante.

Todo empezó, cuando a Mario le echaron del trabajo, después de casi veinte años, una palmadita en la espalda y un fuerte apretón de manos. Entonces, en un momento de venganza e ira descontrolado, se le ocurrió la idea de secuestrar a su jefe.

Para ello, trazó un meticuloso plan a lo Bonnie & Clyde.  Nos ocupamos de los movimientos de la víctima, para no cometer errores de principiantes: pasamontañas, cintas elásticas, y un simulado rifle kalassnikov. Con la impresión del asalto, éste no dudaría en admitirle, como pago del rescate.

Aparcamos a la entrada de IMPAGADOS ANÓNIMOS, SA. Mario se dirigió con paso firme, desapareciendo  durante unos minutos que se hicieron eternos, al mismo tiempo, un sujeto se introducía en el vehículo y gritaba: ARRANCA!!!, entonces por el rabillo del ojo pude comprobar con estupor al Sr. Minguez. Descentrada, no pude hacer otra cosa que  estrellarme contra una  farola. Lo último que recuerdo es que me estaban poniendo una multa de tráfico……

Ileana Ramos Hernández: La Pesadilla Continua

La Pesadilla Continua por Ileana Ramos Hernández

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-ponte el abrigo y vámonos, corre, no hay tiempo
-otra vez no papa, pensé que ya todo había terminado
-Mirian no hay tiempo que perder, nos han vuelto a encontrar, vámonos
-deja al menos que me vista, estoy en pijama
-no hija de verdad, no hay tiempo
– ¿al menos puedo llevarme algo?
(se escuchan pasos)
-ya están aquí corre.
Y así, a plena luz del día (aunque de un día frio y lluvioso) en pijama y zapatillas, Mirian tuvo que subir al coche, con su padre, una vez más, y dejarlo todo atrás como tantas veces  desde hacía 10 años.
Ya en el coche y metidos en el tráfico de la ciudad, Julian mira por el retrovisor y se da cuenta que esta vez no disponen de tiempo, los llevan pegados a los talones y van armados. Mira a su hija y le dice:
-cariño, lo siento, esta vez tendrás que poner en práctica lo que llevo enseñándote durante años, no nos queda otra alternativa.
-confía en mi papa, solo dime que tengo que hacer
-monta el arma que hay en la guantera, coge el pasamontañas y cúbrete al cara, para que nadie pueda identificarte. En la próxima esquina, haré una maniobra y entonces haz lo que tantas veces hemos practicado…»TU PUEDES CARINO»

Emilio Rodríguez: Preparad los fusiles

Preparad los fusiles por Emilio Rodríguez

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El coche aparcó precipitadamente junto a la acera.

-Bueno hermanos ya estamos. A cumplir nuestro destino.

-¡Sí! ¡Hoy es el día! (Gritaban todos)

-A ver, último repaso. Carlos aparca el coche cerca sin despertar sospechas. Alina. ¿Están listos los «paquetes»?

-Sí. Todo listo. No se lo esperan, les cogeremos por sorpresa.

-Marcos. ¿Listos los narcóticos?

-Listos Marta. Serán fulminantes.

-Keita. ¿El comburente de alto octanaje?

-Listo Marta. Diez botellas de setenta centilitros, cantidad suficiente para inmolarnos con todos los de la casa.

-Perfecto. Revisemos el equipo. Fusiles de asalto, cargadores, pasamontañas. Todo listo. En marcha.

Keita, tu directo a la mesa de las bebidas. Marta tu esconde los paquetes entre los otros regalos. Marcos, según entres ponte a liar. Y Carlos según subas a pico y pala con Cristina, a ver si te da su número de una vez.

Va a ser la mejor fiesta de disfraces-cumpleaños de la historia. Jajaja.

Rocío López de Diego: Los pobres mueren antes

Los pobres mueren antes por Rocío López de Diego

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Mi padre se llamaba Norberto y murió por un doble accidente, el primero le ocurrió en una obra a 800 km. de casa, y el segundo en el hospital donde le atendían al caerse el techo de encima de su cama por una explosión. Mi madre no pudo ir a por el cuerpo. 

 

He trabajado desde los 7 años y lo hubiera hecho desde los 5, cuando murió mi padre, si mi madre me hubiera dejado. Ya con 7 no me sujetaba.

En el pueblo me envidiaban, era fuerte y listo,  y eso siendo pobre, no se podía consentir.

Con 9 años tenía 3 trabajos, en el casino de los señoritos de botones, en el cine pegando negativos, y en la carpintería de aprendiz. 

Las palabras que mejor se ajustan serían: se ha roto la espalda trabajando. Y eso fue lo que pasó. Por eso tiene esa foto en la mano.

Mi hija Reme sólo quiere a su padre, no quiere seguir viéndome carcomido por el dolor. El médico ese dijo que no podía dedicarme más tiempo, decía: un tiarrón como tú lo supera todo.

 

A la niña se le ocurrió cogerle en la puerta de la cafetería y llevarle a casa para que me volviera a ver. Eso es todo.

Kristina FG: Qué medias tan feas

Qué medias tan feas por Kristina FG

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Vamos a ver, yo iba a trabajar esta mañana, como siempre, he abierto el coche de lejos, con ese gesto que tanto nos gusta a todos, aprietas la llave y bip bip, las luces te dicen donde lo dejaste, según abría la puerta, un tirón de pelo, ¡cabrón que daño¡, alguien me tira a la parte de atrás y me mete a empujones en el coche, estoy aturdida ¿qué coño está pasando?, alguien conduce y al lado parece…  parece una chica joven pero se tapa la cara y lleva un arma más grande que ella, me está mirando de muy mala manera, ¡encima¡, me quitan el coche, me secuestran, me han hecho un daño que no veas y la tía me mira mal, y vaya medias tan feas que lleva, lo mismo se cree que está fashion con ellas y el tipo que se sienta a mi lado ¡huele fatal¡ y me está sujetando como si le fuera la vida en ello.

¡Suéltame coño¡, le grito, un bofetón, me parece que me ha roto el labio, yo a este tío lo mato, extiendo la mano que tengo libre y araño como puedo al conductor, se le va el coche, vaya ostión que nos hemos dado, oigo a lo lejos unas sirenas y lo único que alcanzo a ver antes de desmayarme son las horribles medias de la chica, ahora destrozadas.

Siempre puedes escribir tu relato y enviárnoslo, aunque no estuvieses en la sesión, para que sea leído e incluido en el libro recopilatorio: contacta.

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escritura creativa ciervo blanco club del libro madrid taller 150221b

Adrián Díaz: Robots

Robots por Adrián Díaz

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Hacía meses que les notaba cambiados. A todos. Al principio, sólo algunos habían comenzado a comportarse así… como robots, como muertos, como… algo no humano. Sólo unos pocos. Al final, todos ellos. Así que creyó que él era el único todavía normal en el mundo, buceando en miedo y pena a diario rodeado de autómatas.

Ahora sabía que al menos alguien más seguía vivo por dentro también: aquel día el maestro Wu Wen le sonrió.

Juan: Cenizas

Cenizas por Juan

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Tarde o temprano se percatarán de tu presencia a mi lado, y me quedaré solo, aunque se que tú estás ahí, en el cielo, reencarnado en una esplendida mariposa que flota en el aire, que vacila a la gravedad. Pero estate tranquilo, papá, que seguro que cuando yo muera voy a volar junto a ti.

Juan Carlos Ordás: Apenas vislumbró el templo

Apenas vislumbró el templo por Juan Carlos Ordás Coria

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Apenas vislumbró el templo supo que el camino había concluido. Atrás quedaron las llagas y las falsas promesas. La mañana era fría y soleada. Sobre su cabeza bullían los silencios y caían sobre ella una pálida sensación de felicidad. Sus pasos se abrieron camino por un estrecho sendero y entonces lo vio: la sonrisa que buscaba. La que siempre buscó y no pudo hallar jamás. El niño entonces asintió y le ofreció su mano.

Rocío López de Diego: Pájaro Azul

Pájaro Azul por Rocío López de Diego

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Puedes escalar todas las montañas

puedes bucear en todos los océanos

puedes pelear en todas las batallas

incluso puedes derramar todas las lágrimas

pero sólo cuando el pájaro azul se pose en tu mano

sabrás que puedes descansar.

Pepe: El novicio fotógrafo

El novicio fotógrafo por Pepe

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Vista desde el cielo, la colorida fila serpenteaba en sinuoso zig-zag hacia la cima de la montaña. En ella se erguía majestuoso el monasterio. El color azafrán se recortaba nítidamente entre el verde de la montaña y el azul del firmamento.

Una grulla de blanco plumaje se posó en la copa de un frondoso abeto.

Feng-Xiao fue el único que la vió. No pudo resistir la tentación, y enfrentándose a una fuerte reprimenda, sacó la Nikon que escondía bajo su manto de novicio.

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Siempre puedes escribir tu relato y enviárnoslo, aunque no estuvieses en la sesión, para que sea leído e incluido en el libro recopilatorio: contacta.

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